Este edificio supone una de las muestras más caprichosas de cuantas hallan en el jardín.
Todo él un puro antojo, como, de hecho fue reconocido por la propia creadora del mismo, cuando le asignó el nombre por el que aún se le conoce:La Casa de la Vieja.

Es una construcción ornamental de cuidadosa apariencia, que fue incluida en la parte del recinto dotada de ajardinamiento tipo inglés, es decir, cuyo diseño sigue nu modelo paisajista que pretende proporcionar al espacio un aspecto general con predominio de la naturalidad.
El edificio, construido entre 1792 y 1795, imita una casa de labranza, seguramente similar a las que existirían en la finca antes de que sus propietarios de entonces, los duques de Osuna, transformaran lo que fue una explotación agrícola en este jardín.

Donde se pone mejor de manifiesto hasta qué punto esta obra resultaban un auténtico capricho, es en su interior que, aunque hoy se haya vacío, fue en su día ambientado como una casa de labradores, con paredes decoradas con los objetos y elementos que componían o se ubicaban usualmente en las mismas, pero en lugar de reales, pintados al estilo goyesco.
Había también enseres verdaderos, imitaciones de alimentos hechas en madera, y quizás, lo más curioso, los propios habitantes de la vivienda, materializados en muñecos de dimensiones reales dotados de movimiento.

La cocina poseía un armario, un juego de café, un fregadero, una mesa, tres taburetes, una tinaja, cacharros, platos, cubiertos y reproducciones en madera de dos jamones, siete chorizos, tres morcillas y un pastelón, además de un melón, espárragos, pimientos, etc...
En el cuarto llamado "de la Vieja", se hallaban dos muñecos, uno representando una anciana hilando y otro un muchacho. Años después de concluirse el edificio y para completar tan singular conjunto, se añadió a la escena otro autómata representando a un labriego.

El mobiliario que les acompañaba, consistía en dos camas, dos sillas, un taburete y una mesita.
En el cuarto contiguo, llamado "Gabinete de Musgo", las paredes y los asientos de sus ocho sillas estaban recubiertas de musgo, habiendo también una mesa circular de mármol.

El retrete disponía de un orinal grande, y otro pequeño y, en el piso de arriba, el denominado "Gabinete Rico" se adornó con pinturas neoclásicas, un velador y doce sillas con asientos de paja.

Finalmente, la pieza de salida al balcón contenía dos bancos de pino rodinarios.
La decoración interior descrita y el diseño general se atribuyen, al menos en su mayor parte, al
pintor y escenógrafo angel María Tadey.



por la fuerza que recrea un momento del drama homónimo del citado dramaturgo en el que un pusilánime supersticioso intenta que no se le apague un candil convencido de que si ocurre morirá. Ambos realizados entre 1797 y 1798, representan escenas teatrales caracterizadas por la presencia del temor ante la muerte aparecida como una personificación terrorífica y sobrenatural.


El Lago del Capricho, es alimentado por un manantial del que brota el mismo agua que recorre el canal que atraviesa el parque, y que lo conecta con el casino de baile, donde la caprichosa duquesa organizaba majestuosas fiestas.


El lago es habitado, además de por las incesantes visitas de turistas, por varios cisnes y numerosos patos.
Y un consejo, si estais cerca del parque, es invierno, ¡y ha nevado!... por favor, corred a contemplar el lago.


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